Crear esperanza a través de la acción


El suicidio es un problema de salud pública a menudo descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes. Cada caso de suicidio es una tragedia que afecta a los individuos, familias y comunidades, con posibles efectos duraderos.

Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró la COVID-19 como una pandemia, en marzo de 2020, más personas experimentan pérdida, sufrimiento y estrés; la pandemia ha cambiado la manera en que vivimos y ha traído incertidumbre, alteración de la rutina diaria, presiones económicas y aislamiento social.

El tercer informe regional sobre la mortalidad por suicidio, publicado en marzo de 2021, indicó que este problema sigue siendo una prioridad de salud pública en la Región de las Américas.1 Tan sólo en 2020, en México se registraron 7 mil 896 fallecimientos por lesiones auto infligidas intencionales; con mayor frecuencia en hombres (81.7%) y en el grupo de edad entre 10 y 29 años (29%).2

Para abordar las conductas suicidas es necesario identificar los factores de riesgo y de protección. Los factores de riesgo clave abarcan desde los sistemas sanitarios y la sociedad hasta los niveles comunitario, relacional e individual. Aunque la relación entre el suicidio y los trastornos mentales está bien establecida, muchos suicidios también pueden producirse de forma impulsiva en momentos de crisis, como una pérdida económica. Algunos factores de protección son las relaciones personales sólidas, las creencias religiosas o espirituales y las estrategias de afrontamiento y prácticas de bienestar positivas.1

Al ser un problema complejo, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio.3

Este año, investigadoras del Instituto Nacional de Salud Pública publicaron un análisis comparativo del marco legal en salud mental y suicidio en México, en el que muestran que solo 14 entidades federativas cuentan con una ley sobre salud mental y únicamente dos entidades tienen una ley sobre el suicidio, de ahí la importancia de impulsar leyes integrales para estos importantes problemas de salud, armonizadas en el ámbito nacional.4

Ahora más que nunca, centrarse en la prevención del suicidio es esencial. “Crear esperanza a través de la acción” es una campaña de tres años organizada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio cuyo objetivo es crear conciencia sobre el suicidio y promover la acción. Este mensaje es un recordatorio de que existe una alternativa al suicidio y que nuestras acciones, no importa cuán grandes o pequeñas sean, puedan brindar esperanza a quienes atraviesan por esta situación.3




Fuentes

Última actualización:
jueves 9 septiembre 2021 10:03:55 por Webmaster INSP