El Instituto Nacional de Salud Pública...... es referencia obligada para diseñar y evaluar políticas públicas en salud

En 1983, los resultados de un grupo de investigación del Instituto de Virología de la Universidad de Friburgo permitieron descubrir la asociación entre el virus del papiloma humano (VPH) y el desarrollo de cáncer cervicouterino (CaCu)(1). Este hallazgo le valió a Harald zur Hausen, líder del equipo, ser galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2008(2).

Actualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 70% de los casos y de las lesiones precancerosas del cuello del útero son causadas por los tipos 16 y 18 de VPH. La OMS calcula que, en 2018, cerca de 311 mil mujeres fallecieron de cáncer cervicouterino, 85% de estas muertes ocurrieron en países de ingresos bajos y medios(3).

En México, de acuerdo con datos de Globocan, durante 2018 hubo más de 7 mil 800 casos nuevos de cáncer de cérvix y más de 4 mil 100 defunciones por esta causa(4). Sin embargo, 30 años atrás el panorama era distinto en el país: el cáncer cervical presentaba una de las tasas más altas de mortalidad, con más de 16 fallecimientos por cada 100 mil mujeres(5).

Entre 1980 y 2016 las muertes por cáncer cervical en mujeres mayores de 15 años disminuyeron en un 54%(6). Esta reducción es el resultado de una serie de políticas públicas encaminadas a mejorar la detección y la prevención de este tipo de cáncer(7), las cuales han sido sustentadas en resultados de investigación, tal como ocurrió en los años 80 con la asociación VPH-CaCu. Aquí es donde entra en escena el Instituto Nacional de Salud Pública.

El INSP y la investigación sobre VPH

La historia de la investigación sobre VPH en el INSP y su uso para políticas públicas comienza en los años 90, cuando un grupo liderado por los doctores Eduardo Lazcano y Mauricio Hernández se propuso desarrollar estudios relacionados con el VPH y el CaCu, a través de tres principales vertientes:

  1. Innovación en las pruebas de detección
  2. VPH en hombres
  3. Evaluación de vacunas contra VPH

Ya desde sus primeros resultados se mostró la utilidad en política pública de estas investigaciones. Los iniciales hallazgos encontraron deficiencias en la calidad de las muestras para diagnóstico por parte del programa de Detección Oportuna de Cáncer Cervical, lo que se reflejaba en una elevada tasa de resultados falsos negativos.

Aunado a esto, por petición de la Secretaría de Salud, el INSP realizó estudios, en los que participaron más de 250 mil mujeres, para evaluar en el país la utilidad de las pruebas VPH, mediante las que demostró que tanto la prueba clínica del VPH, como la auto-toma, son mucho más eficaces para el diagnóstico que el Papanicolau. Estos resultados tuvieron aplicación en 2006, con la introducción de la prueba del VPH para detección primaria en los 150 municipios más pobres del país y la posterior creación de una red de laboratorios de ADN de VPH en gran parte del territorio nacional.

Junto con las pruebas de detección más sensibles, otro de los pilares en las estrategias contra el cáncer cervicouterino ha sido la prevención primaria a través de la vacuna. Ya que el CaCu es consecuencia de la infección por ciertos tipos de VPH, una vacuna que proteja contra estos virus resulta básica para evitar el cáncer cervical.

En 2012, México incluyó en el esquema nacional la vacuna contra el VPH, el cual consiste actualmente en la aplicación de dos dosis de la vacuna, aplicadas a niñas de quinto año de primaria u 11 años.

A este respecto, los aportes que el INSP ha desarrollado incluyen el reclutamiento de personas para los ensayos clínicos en busca de la aprobación y la adopción de las vacunas contra el VPH de primera y segunda generación, así como la evaluación en gran escala de un esquema de vacunación contra VPH de dos dosis, el cual demostró tan seguro y eficaz como el de tres dosis.

Los últimos estudios que realiza la línea de investigación en cáncer cervical obedecen a un cambio de paradigma, al coordinar un estudio en mujeres adultas de la Ciudad de México para obtener información sobre los potenciales beneficios de la combinación de la vacuna contra VPH y el tamizaje basado en pruebas de ADN de VPH de alto riesgo.

Redacción CENIDSP


Fuentes:

  1. Francisco Javier Ochoa-Carrillo. Virus del papiloma humano. Desde su descubrimiento hasta el desarrollo de una vacuna. Parte I/III, Gaceta Mexicana de Oncología. 2014;13(5):308-315.
  2. The Nobel Prize. “Harald zur Hausen. Facts”.
    Disponible en https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/2008/hausen/facts/
  3. OMS. Papilomavirus humanos (PVH) y cáncer cervicouterino.
    Disponible en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/human-papillomavirus-(hpv)-and-cervical-cancer
  4. International Agency for Research on Cancer (IARC). Mexico. Source: Globocan 2018.
    Disponible en https://gco.iarc.fr/today/data/factsheets/populations/484-mexico-fact-sheets.pdf
  5. Instituto Nacional de Salud Pública. Instituto Nacional de Salud Pública. Aportaciones a la salud de los mexicanos. Cuernavaca, México: INSP, 2017.
  6. Felicia Marie Knaul, et. al. Cervical cancer: lessons learned from neglected tropical diseases, The Lancet Global Health, Volume 7, ISSUE 3, Pe299-e300, March 01, 2019
  7. Alejando Mohar-Betancourt, et al. Cancer Trends in Mexico: Essential Data for the Creation and Follow-Up of Public Policies, Journal of Global Oncology 3, no. 6 (December 01, 2017) 740-748.

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