El Instituto Nacional de Salud Pública...... es referencia obligada para diseñar y evaluar políticas públicas en salud

Qué comemos y cómo lo producimos afecta no solo nuestra salud, sino también al planeta.

La producción mundial de alimentos amenaza la estabilidad climática y la resistencia del ecosistema. Constituye el mayor impulsor de degradación ambiental y de transgresión de los límites planetarios. El resultado de la suma de ambas es grave. Una transformación radical del sistema alimentario mundial es urgentemente necesario. Si no actuamos, el mundo corre el riesgo de no cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y el Acuerdo de París.

La transformación a dietas saludables para el 2050 requerirá cambios sustanciales en la dieta. El consumo mundial de frutas, vegetales, frutos secos y legumbres deberá duplicarse, y el consume de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más del 50%. Una dieta rica en alimentos de origen vegetal y con menos alimentos de origen animal confiere una buena salud y beneficios ambientales.

La Comisión EAT-Lancet ha trabajado en la generación de evidencia para responder a cinco preguntas para atender los problemas de nutrición y ambientales que enfrenta la humanidad:

  • ¿Qué es una dieta saludable?
  • ¿Qué es un sistema alimentario sostenible?
  • ¿Cuáles son las tendencias que configuran las dietas hoy en día?
  • ¿Podemos lograr dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles?, ¿cómo?
  • ¿Cuáles son las soluciones y políticas que podemos implementar?

La Comisión EAT-Lancet es copresidida por el Profesor Walter Willett y el Profesor Johan Rockström y ha reunido a 19 comisarios y 18 coautores de 16 países en diversos campos como la salud humana, la agricultura, la ciencia política y sostenibilidad ambiental. Uno de los comisionados es el Dr. Juan Ángel Rivera Dommarco, director general del Instituto Nacional de Salud Pública. Como resultado de su investigación en torno a estas interrogantes, la Comisión dio a conocer el reporte “Nuestros alimentos en el Antropoceno: dietas saludables desde un sistema alimentario sostenible”, mediante un lanzamiento mundial desde Oslo, Noruega, el pasado 17 de enero 2019, acción que será replicada en diversas regiones del mundo a través de sus representantes.

En un mundo con recursos limitados, la alimentación de la población en constante crecimiento es un tema fundamental para los problemas de salud e impacto ambiental. ¿Por qué? De acuerdo con la EAT-Lancet Comission, “los alimentos no saludables son la principal causa de enfermedad en todo el mundo y la desnutrición es un problema que persiste en todo el mundo, a la par de que la producción de alimentos es el responsable de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero y es el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad y el agotamiento del agua dulce, causando un estrés incalculable para el planeta”.

Cerca de mil millones de habitantes en el mundo carecen de alimentos suficientes y muchos más consumen una dieta poco saludable que contribuye a la creciente carga de enfermedades no transmisibles, como diabetes, y muertes prematuras por estos padecimientos, explica la organización internacional en su resumen ejecutivo del reporte.

Ante este panorama, el reto para la humanidad, según la Comisión EAT-Lancet, es mantener una alimentación saludable y sostenible de 10 mil millones de personas en todo el mundo para el 2050; de lo contrario, las enfermedades no transmisibles podrían empeorar y los impactos de la producción de alimentos en las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación por nitrógeno y fósforo, la pérdida de biodiversidad y el uso del agua y la tierra erosionarán la estabilidad del sistema de la Tierra.

En otras palabras, el sistema alimentario, desde la producción hasta el consumo final, debe cambiar hacia un modelo con menos efectos negativos en el medio ambiente y la salud poblacional.

Para esto, son propuestas cinco estrategias claves:

  1. Adoptar dietas consistentes mayormente en granos enteros, nueces, verduras y frutas, así como grasas insaturadas, y reducir el consumo alimentos de origen animal, granos refinados, alimentos altamente procesados y azúcares añadidos.
  2. Reorientar las prioridades agrícolas para generar alimentos de mayor calidad alimenticia, es decir, desarrollar una amplia gama de productos nutritivos a partir de sistemas de producción que mejoren la biodiversidad, en lugar de aspirar a aumentar el volumen de algunos cultivos.
  3. Transitar a un sistema de producción más amigable con el planeta a través de la reducción del 75% de las brechas de rendimiento, redistribuir el uso de fertilizantes de nitrógeno y fósforo; reciclar el fósforo; mejorar la eficiencia del uso de fertilizantes y agua, implementar opciones de mitigación agrícola para disminuir las emisiones de metano y óxido nitroso.
  4. Llevar a cabo un manejo estricto de la tierra y los océanos, como no usar tierra adicional para la agricultura, salvaguardar la biodiversidad existente, usar el agua responsablemente, reducir drásticamente la contaminación de nitrógeno y fósforo, emitir cero emisiones de dióxido de carbono y no aumentar más las emisiones de metano y óxido nitroso en los niveles actuales.
  5. Reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos a la mitad.

A decir de los autores de esta investigación, estas acciones son plausibles toda vez que por primera vez, mediante el reporte “Nuestros alimentos en el Antropoceno”, se cuentan con objetivos científicos claros para establecer “un espacio operativo seguro para los sistemas alimentarios que nos permite evaluar qué dietas y prácticas de producción de alimentos juntos ayudarán a garantizar que se puedan alcanzar los ODS de las Naciones Unidas y el Acuerdo Climático de París”.

Para conocer más a fondo el reporte de la Comisión EAT-Lancet, compartimos el resumen ejecutivo y el artículo íntegro.

Resumen Ejecutivo (en español)

 

Reporte “Nuestros alimentos en el Antropoceno: dietas saludables desde un sistema alimentario sostenible” (en inglés)

Con la participación de investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), la International Society of Children’s Health and the Environment (ISCHE) dio inicio a su cuarto retiro internacional sobre “Investigación con propósito: desde el diseño del estudio hasta la prevención” en Mérida, Yucatán, el pasado miércoles 8 de enero.

La realización del retiro estuvo a cargo del comité organizador conformado por los Dres. Mark Miller y Bruce Lanphear, así como la Dra. Mara Téllez, del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (CINyS) del INSP.

Al inicio del evento, el Dr. Horacio Riojas, adscrito al Centro de Investigación en Salud Poblacional (CISP) del INSP, dio la bienvenida a la comunidad de investigadores, clínicos, profesionales de regulación y defensa, así como a estudiantes interesados ​​en la salud ambiental de los niños de todo el mundo.

Por su parte, la Dra. Mara Téllez participó en el foro de discusión “Estado de salud ambiental infantil en América Latina” con la ponencia “Hacia un sistema de biomonitoreo del plomo en México: lo que hemos logrado, los desafíos y el camino a seguir”.

En el mismo foro, la Dra. Marcela Tamayo y Ortiz, también investigadora del CINyS, expuso el tema “¿El estrés es una exposición prevenible en los niños?”. Además, ambas forman parte del Consejo de la ISCHE.

A lo largo de cuatro días, el retiro se enfocará en diversos temas como la formación de jóvenes investigadores, temas emergentes como contaminantes del agua, productos químicos fluorados, así como temas ambientales de interés en México y en todo el mundo.

 

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Dar clic en la imagen para consultar la información detallada de este programa

El Doctorado en Ciencias en Sistemas de Salud tiene el objetivo de formar profesionales con competencia conceptual y analítica para el diseño, desarrollo y producción de investigación independiente y original en el campo de los Sistemas de Salud, que generen evidencia para orientar las políticas relacionadas con salud, así como para la formación de recursos humanos que contribuyan a fortalecer la capacidad de respuesta social en salud. Cabe mencionar que se trata de un programa presencial de tiempo completo en Cuernavaca, Morelos y tiene una duración de cuatro años. Posibilidad de apoyo de la beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) para estudiantes nacionales y extranjeros, durante el tiempo de permanencia en el programa.

Requisitos indispensables para participar en el proceso de admisión: Tener el gradode Maestría en áreas de la Salud, de las Ciencias Sociales o afines, y certificado de calificaciones con un promedio mínimo de 8.0 o el equivalente de acuerdo a la escala de calificaciones nacional o internacional con documento comprobatorio en escala decimal.

EXANI III de CENEVAL (para aspirantes nacionales): mayo de 2019, en el INSP sede Cuernavaca, Mor.

Considere que también puede realizar el examen en sede nacional de CENEVAL a más tardar en mayo del 2019, fechas posteriores no serán consideradas para esta convocatoria.

EXAN INSP (para aspirantes del extranjero): mayo de 2019 (se aplica vía electrónica).

La convocatoria para participar en el proceso de admisión se publicará en el siguiente enlace https://sigaa.insp.mx/registro/frmIniciarProceso.aspx y quedará disponible hasta el 10 de mayo.

En ésta podrá consultar la información detallada del proceso de admisión y de los otros exámenes que se aplican.

La apertura de cualquier programa de posgrado estará determinada por la aceptación de un mínimo de 5 estudiantes, o los que determine el Órgano Colegiado al que esté adscrito el programa académico de referencia.

El número de solicitudes aceptadas se determina en relación con la capacidad de atención establecida para cada programa, que es regularmente menos de 10 lugares para cada uno.

 


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